Si eres un amante del cine y de las series como yo, seguro que una de las cosas que más rabia te da es escuchar el audio a través de los altavoces integrados de un televisor. Y es que mientras la calidad de imagen de los televisores ha ido mejorando, la calidad de sonido ha sufrido el efecto inverso.

¿Por qué? El tema está en que los televisores modernos tienden a ser cada vez más finos, en algunos casos extremadamente delgados, con lo que los altavoces integrados en ellos han de ser por obligación muy pequeños. Es por esto que en las frecuencias altas pueden ofrecer un sonido medianamente digno, pero en las frecuencias medias y bajas el sonido es mediocre o directamente malo, arruinando la experiencia audiovisual por completo.

La solución es comprar altavoces para TV, pero en este campo se nos abre un abanico de posibilidades: barras de sonido, Home Cinemas, altavoces autoamplificados… Con cualquiera de ellos ya mejoraremos el sonido de un televisor, pero entre ellos hay diferencias y está bien saberlas para comprar algo adecuado a nuestro presupuesto y necesidades.

Barras de sonido, la opción más barata y sencilla

Una barra de sonido es la forma más simple de mejorar el sonido de tu televisor. Y es que las barras de sonido, como su propio nombre indica, son altavoces con forma de barra, para que puedan ser colocadas justo debajo del televisor. También hay bases de sonido, que son lo mismo pero en vez de tener forma de barra tienen forma de base para poder poner el televisor justo encima de ellas.

Otra característica que convierte a las barras de sonido en algo tan simple y cómodo es que están pensadas exclusivamente para la televisión, de manera que todas sus funciones y conexiones son para la reproducción y transmisión del audio de la TV. Así pues, una barra de sonido tiene conexiones típicas de un televisor, como puertos HDMI, entradas de audio digital óptico, coaxiales… Y en la barra disponemos, cómo no, de decodificación para los formatos de audio habituales en las películas y series, como Dolby y DTS.

Por lo tanto, las barras de sonido son algo así como el Plug&Play (enchufar y reproducir) del audio del cine en casa: están hechas para no complicarse la vida con líos de cables en casa, y ofrecer un sonido satisfactorio para la inmensa mayoría de usuarios, incluso algunas de las barras más baratas.

Altavoces para TV: Barras de sonido

Las barras de sonido han sido el patito feo del Home Cinema y muy mal vistas por audiófilos y fanáticos de la alta fidelidad, pero estas críticas se han quedado desfasadas. Es cierto que hace años las barras de sonido ofrecían un sonido mediocre, pero hoy en día hay barras de sonido excepcionales, algunas de ellas con un sonido de alta fidelidad por poco dinero, como por ejemplo la Samsung HW-MS650.

Muchos de estos supuestos “expertos” en sonido dicen, cuando les preguntan al respecto, que las barras de sonido son un timo, pero me apostaría dinero a que muchos de ellos llevan años sin escuchar una, y es que las mejores barras de sonido del momento ofrecen una calidad magnífica, y en algunos casos realmente espectacular y equiparable al de un conjunto AVR de gama alta.

Las barras de sonido han sido a menudo defenestradas por supuestos “expertos” en sonido, pero a día de hoy hay modelos que ofrecen un sonido de alta fidelidad por un precio razonable, e incluso las hay baratas y que ofrecen un sonido realmente bueno

La gran mayoría de modelos del mercado vienen acompañadas de un subwoofer, en muchos casos inalámbrico, y ofrecen un sonido de 2.1 canales. También las hay con 3.1, cuando integran un canal central para diálogos. Pero es que también hay barras de sonido con 5.1, pudiendo conectarlas con altavoces surround para montar un verdadero equipo de sonido envolvente. No obstante, si tu intención es esta última, puede que también te interese la alternativa de la que te hablaré a continuación.

Home Cinema, el sonido del cine en casa

Si estás realmente decidido a convertir tu salón en una sala de cine, los Home Cinema pueden ser lo que buscas. Hablo de los clásicos sistemas compuestos por un receptor o amplificador AV, al cual conectamos altavoces independientes para configurar un equipo de 5.1 o 7.1 canales.

En cuanto a los Home Cinema, tenemos dos opciones: podemos comprar un conjunto de altavoces 5.1 con el receptor AV ya incluido, siendo esta la opción más cómoda y fácil para los que se inician en este mundillo, o bien podemos montar un Home Cinema por piezas, opción más complicada para neófitos, pero que nos permitirá montar un sistema más ajustado a nuestro presupuesto e intenciones.

Montar un Home Cinema es la opción idónea si se tiene espacio en el salón, dinero y las ganas de complicarse un pelín más la vida

Esta última opción es la preferida por audiófilos y fanáticos de la alta fidelidad, como bien te puedes imaginar. Y es que hacerlo así nos permite jugar con las etapas de potencia y amplificación que ofrecen los receptores, destinar más presupuesto a unos determinados altavoces que a otros, dependiendo de las condiciones acústicas de la sala o nuestras preferencias y, en definitiva, tener más control sobre cada elemento dentro de nuestro equipo.

Altavoces para TV: Home Cinema 5.1

Un Home Cinema es también la opción más recomendable si se quiere disfrutar de una auténtica experiencia Dolby Atmos. Y es que algunas de las barras de sonido con Dolby Atmos se quedan cortas por su falta de altavoces superiores o traseros. Hay modelos realmente espléndidos, como la Samsung HW-K950 o la Sony HT-ST5000, pero manejan precios muy altos, equivalentes a lo que costaría un Home Cinema con Dolby Atmos, que en la mayoría de casos ofrece un sonido superior, aunque bien es cierto que con la incomodidad de tener que tirar cables por el salón.

Altavoces autoamplificados: ¿Por qué no?

Otra posibilidad, que no muchos contemplan pero que es perfectamente válida, es la de conectar al televisor un par de altavoces  autoamplificados.

¿Qué ventajas tiene esto? Primero, que tendremos un sonido superior al que ofrecen los altavoces del televisor, pero con una experiencia más completa en cuanto a música, ya que estos altavoces han sido diseñados principalmente para música. Lo que ganaremos sobretodo es en amplitud del sonido estéreo.

¿Las desventajas? Que son altavoces que no han sido diseñados pensando en la televisión, por lo que no suelen llevar conexiones como HDMI o audio digital óptico, y tampoco tienen decodificación para formatos como Dolby y DTS. Por lo tanto hay que estar al tanto y comprobar que el altavoz o la pareja de altavoces en cuestión disponga de alguna entrada de audio compatible con alguna de las salidas de audio que tenga el televisor.

Por ejemplo, si el televisor tiene salida de audio auxiliar de 3.5 mm y nuestro altavoz tiene una entrada de este tipo, podemos usarla. Eso sí, hay que asegurarse de configurar en el televisor una salida de audio PCM de dos canales, pues de lo contrario no escucharemos nada. También hay algunos altavoces autoamplificados que sí cuentan con entradas de audio digital óptico o coaxial; estas conexiones sí que son más típicas de los televisores, y también podemos aprovecharlas.

Lo que no te recomiendo es que conectes el altavoz y el televisor mediante Bluetooth, si es que el altavoz en cuestión cuenta con esta conectividad. Y es que aunque ya se está buscando una solución, el Bluetooth tiene el problema de la latencia, que provoca un ligero retardo en la transmisión y, por lo tanto, genera un desajuste entre imagen y sonido que se aprecia sobretodo en las voces y diálogos. Tampoco ofrece la mejor calidad de sonido posible, aunque la existencia de códecs Bluetooth mitiga algo sus defectos.

No es lo ideal, pero conectar una pareja de altavoces autoamplificados al televisor puede servirnos ya para mejorar el pobre sonido de este y al mismo tiempo ofrecernos una espléndida calidad para la reproducción de música.

También hay que decir que no sirve cualquier altavoz. Por ejemplo, usar un mini altavoz Bluetooth para escuchar el audio de una TV es una mala idea, pues en este caso el remedio es peor que la enfermedad, ya que estos altavoces no ofrecen una calidad de sonido satisfactoria para el visionado de películas o series. En cambio, algunos de los mejores altavoces Bluetooth sí te pueden servir, como por ejemplo el Bowers&Wilkins Zeppelin Wireless, altavoz que además tiene la ventaja de tener una forma alargada, similar a la de una barra de sonido, y de hecho me consta que mucha gente lo utiliza como tal.

También puedes echarle un vistazo a los altavoces WiFi y multiroom. Suelen tener más calidad de sonido que los Bluetooth, ya que no están pensados para la movilidad, son más grandes y permiten albergar transductores de mayor tamaño. Por ejemplo, también tengo constancia de mucha gente que emplea un par de Sonos Play 5, emparejados en estéreo, uno a cada lado del televisor, configuración que no es la ideal para cine pero que resulta verdaderamente espectacular para música.