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Las barras de sonido Sound+ de Samsung fueron la gran sensación del 2017. Fruto de un gran trabajo de ingeniería de sonido, llevado a cabo por el recientemente formado Samsung Audio Lab, estas barras de sonido proporcionan un sonido cercano a la alta fidelidad, funcionando igual de bien con películas como con música. Lo bueno de estas barras, además, es que pueden ser ampliadas con unos altavoces traseros, los SWA-9000s, y un subwoofer externo, el SWA-W700, que es el que ahora nos ocupa. Con ambos accesorios, es posible formar un equipo 5.1 de una calidad muy próxima a la de un buen sistema A/V.

El SWA-W700 es un subwoofer externo e inalámbrico. Es únicamente compatible con las barras de sonido Sound+, y no se puede utilizar con ninguna otra barra, ni siquiera Samsung. En las especificaciones, Samsung promete unos graves tan profundos como los 27Hz, siendo un complemento perfecto para dotar a barras como la HW-MS650 de ese «punch» extra para hacerla un sistema Home Cinema a la altura de los mejores.

La calidad del subwoofer es enorme. Después de haberlo probado a conciencia durante una semana, estoy en disposición de asegurar que es uno de los mejores subwoofers externos que he probado, y desde luego es el mejor de todos cuanto acompañan a una barra de sonido, incluso las de más alta gama como la HW-K950. Sí, es así de bueno.

Diseño imponente y monolítico

El SWA-W700 es una verdadera bestia. La mezcla de su gran tamaño (32 x 32 x 32 cm), de su enorme peso (casi 15 Kg) y la austeridad de su diseño, le confieren un aspecto imponente, monolítico.

Su apariencia es impresionante. En la cara frontal, un disco de aluminio cepillado es rematado tan solo con el logo de Samsung y un diminuto LED indicativo de estado. Este LED se muestra de color rojo cuando el equipo está apagado, de color azul cuando está encendido y sincronizado con la barra, y azul parpadeante cuando está encendido pero no sincronizado con la barra.

Si lo giramos, veremos por detrás el rey de la función, el impresionante driver de 10 pulgadas. El diseño de la caja es sellado, o sea, que no hay ningún puerto de ventilación como en los subwoofers Bass Reflex. Así pues, no hay ningún otro elemento en la caja del subwoofer, salvo la entrada del cable de alimentación, dispuesta de forma un tanto extraña debajo de la caja. Cuatro pequeñas patas ayudan a elevar lo suficiente la caja para que puedas pasar el cable por debajo sin pisarlo.

Samsung SWA-W700: Diseño

Como ya he mencionado, el SWA-W700 se conecta de manera inalámbrica con la barra. Lo hace a través del dongle WiFi, que viene incluido tanto en los altavoces traseros SWA-9000s como en este subwoofer. Por lo tanto, si ya tenías conectado el dongle por haber adquirido previamente los altavoces traseros, no hace falta que lo cambies por el que te viene con el subwoofer, ya que te servirá igual.

La sincronización inicial es bien sencilla. Nada más enchufar el subwoofer se encenderá, parpadeando desde ese instante el LED en azul. En este momento debes apagar la barra, y con el mando a distancia pulsas 5 segundos la tecla de VOL, hasta que en la pantalla de la barra aparezca el mensaje ID SET. A continuación, debes encender la barra. Si todo ha ido bien, el LED del subwoofer dejará de parpadear y se quedará fijo en azul, señal de que ha quedado sincronizado con la barra.

Si este procedimiento no funciona, debes repetirlo. Si sigue sin hacerlo, al lado de la entrada de alimentación del subwoofer hay un pequeño botón, de los que tienes que introducir la punta de un boli para presionarlo, que permite poner el subwoofer en modo específico de sincronización.

Una reproducción de graves apabullante

Cuando un subwoofer es tanto o más caro que la barra de sonido a la cual acompaña, estamos hablando de una cosa seria. Más si tenemos en cuenta que la HW-MS650 ya goza de una respuesta de graves increíble para no tener subwoofer interno.

El reclamo de esos 27Hz por parte de Samsung no es exagerado. En mis pruebas, la señal del subwoofer alcanza los 25Hz e incluso se extiende hasta los 20Hz, aunque con las pertinentes caídas de decibelios. Esta extensión tan pronunciada garantiza unos bajos profundos, que completan el sonido ya de por si extraordinario de la HW-MS650.

Al tratarse de un subwoofer sellado, la respuesta es más ajustada. Los graves no tienen esa reverberación característica de los Bass Reflex, y que tanta calidez le dan a la música, pero a cambio ofrecen una reproducción de los graves más fiel y precisa. Esto tiene su contrapartida: al público no especializado en sonido le costará apreciarlo, sobre todo en lo referente a música, pues está acostumbrado a un tipo de resonancia diferente y predominante en los altavoces inalámbricos que dominan el mercado.

A cambio, lo que el SWA-W700 ofrece son unos bajos «como Dios manda», tal y como tienen que sonar en un equipo de alta fidelidad. Cuando quedan conectados, la barra ajusta el crossover entorno a los 80Hz, de manera que hasta ese corte, se encarga la barra, y a partir de ahí y hacia abajo ya se encarga exclusivamente el subwoofer. Esto libera a la barra de trabajar en frecuencias muy bajas a las que no podía llegar con un alto grado de fidelidad, ganando en una claridad que se nota, sobre todo, en niveles de volumen muy altos.

La mejora con la música es notable, pero no tan dramática como lo es con películas y series. Vale la pena visualizar Interstellar, una película con numerosas secuencias de acción, un diseño de sonido impresionante y una banda sonora con mil capas de sonido, y compararla con el antes y el después de añadir el subwoofer; en secuencias como la del despegue se disfruta de una segunda capa de sonido envolvente, que expande el sonido por toda la sala, haciendo rugir los sonidos graves de una manera tan espectacular que no solo tiemblan las ventanas sino también el sofá.

Samsung SWA-W700: Calidad de sonido

Otra película que me gusta poner para probar los equipos de sonido es «Blade Runner: 2049», también con un diseño de sonido esplendoroso y una banda sonora de Hans Zimmer con predominancia de los graves. El resultado es soberbio, y en secuencias como la de la batalla final la diferencia con o sin subwoofer es definitoria. Pone los pelos de punta la contundencia y precisión de los graves en los disparos de cañón de las naves, el rugido de sus motores y cómo el resto de efectos se mezclan con uno de los temas estrella de la banda sonora, que para más inri también abusa de los graves. Todo esto lo manejan, tanto la barra como el subwoofer, con absoluta solvencia y sin despeinarse.

Hay que decir que, gracias a la calidad del subwoofer, no hay muchos problemas de ubicación con él. A diferencia de los subwoofers que acompañan a las barras más baratas, donde se nota que el sonido de los graves proviene directamente del subwoofer, aquí los graves no tienen direccionalidad, con lo que se puede poner en la esquina o incluso al lado del sofá sin que nos de la sensación que los graves provienen de allí. Esto es importante porque, si bien no tiene problemas de direccionalidad, sí que adquieren mayor presencia dependiendo del sitio donde lo pongas. En mi caso, la mejor ubicación ha sido justamente en la esquina derecha del lado frontal, pero es recomendable que experimentes todas las ubicaciones posibles dentro de tu salón hasta encontrar aquella que proporcione los mejores graves.

También puedes jugar con el ajuste de bajos que te permite el mando a distancia de la barra. Una vez quedan sincronizados barra y subwoofer, el botón BASS del mando pasa a controlar exclusivamente el nivel del subwoofer, pudiendo ajustarlo en -12 (casi inapreciable), y de -6 a +6. En mi caso, el nivel 0 es más que suficiente para hacer temblar las paredes y molestar de paso a los vecinos, pero esto queda a gusto del consumidor.

Samsung SWA-W700: un subwoofer recomendado, aún a pesar del precio

El trabajo que ha hecho el Samsung Audio Lab con estos nuevos productos es realmente destacable. El SWA-W700 es el mejor subwoofer inalámbrico que he probado hasta la fecha, tan simple como eso. Ya no es solo que deje en ridículo al resto de subwoofers inalámbricos de gamas más bajas, sino que rivaliza con subwoofers cableados de alta fidelidad y que cuestan el doble.

Aún así, sigue siendo caro. O más que caro, podríamos decir que desajustado con respecto al público al que va dirigido. Si la intención de Samsung con las Sound+ era acercar la alta fidelidad al gran público, sería de recibo que el subwoofer no costara más que la barra a la que acompaña, hecho difícil de justificar para un gran público que está acostumbrado a que prácticamente les regalen un subwoofer de muy pobres prestaciones.

Pero si obviamos su alto coste, y nos ceñimos únicamente a su calidad, este es sin duda un producto recomendadísimo. Rodea a tu barra Sound+ con los altavoces traseros y con este subwoofer y tendrás un Home Cinema de una calidad tremenda.

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