El Bluetooth es una tecnología que ya lleva mucho tiempo con nosotros, pero en cuestiones de audio sigue siendo una gran desconocida. El asunto es que no nos habíamos tomado demasiado en serio el Bluetooth para la transmisión de audio, hasta que Apple decidió prescindir del jack de 3.5mm en su iPhone 7, y otros muchos más fabricantes de Smartphones les han imitado.

La apuesta de los fabricantes por el audio inalámbrico parece que nos va a obligar a cambiar el chip, aunque muchos no quieran. El Bluetooth, denostado por el mundo audiófilo, va ganando adeptos poco a poco, y es de prever que en unos años sea la tecnología más usada a la hora de escuchar música en auriculares o en los altavoces Bluetooth.

Pero es una evidencia que el Bluetooth no es la mejor opción para escuchar música a la mejor calidad. Es muy cómodo, sí, y muy práctico también, y permite usarlo en un sinfín de dispositivos, pero si nos ceñimos a la calidad de sonido, hay opciones mejores. De hecho, Bluetooth no fue concebido en su origen para el sonido, sino como una tecnología para la transferencia de datos de manera eficiente energéticamente, pensado sobre todo para dispositivos que usan batería, como los Smartphones.

El tema está en la compresión del sonido: el Bluetooth dispone de un ancho de banda ínfimo, lo que obliga a reducir el tamaño del archivo de sonido para poder transmitirlo. Aún así, el Bluetooth ha ido mejorando con el tiempo, y el uso de códecs cada vez más sofisticados, indican que llegará el día en el que podremos escuchar sonido por Bluetooth sin compresión alguna.

Códecs Bluetooth: ¿Qué son?

El término códec es una mezcla entre las palabras codificar y decodificar. Esto ya nos dice cuál es la función del códec: se trata de un software que primero codifica un flujo de datos en origen, para después en destino decodificarlo. Existen multitud de códecs, y además los utilizas a diario; MP3 es uno de ellos, y MPEG o H264, que se usan para Blurays y vídeos en HD, también son códecs.

Los códecs Bluetooth funcionan a la manera del MP3, y lo que hacen es recortar capas de sonido muy difíciles de percibir debido a que están enmascaradas por otros sonidos de la misma frecuencia pero a un mayor volumen. A los códecs que hacen este tipo de recortes se les denomina “lossy”, con pérdidas, ya que el audio codificado, y después decodificado, ha sufrido una compresión, ha perdido capas de información, y por lo tanto no es tan puro como el original. Estas pérdidas, en un archivo de audio, se traducen en sonidos muy sutiles que desaparecen de la canción, en una mayor compresión del rango dinámico, pérdida en la calidad del efecto estéreo y, si la compresión es muy fuerte, introducción de artefactos y ruidos no deseados en la canción.

Uno de los primeros, y el más estandarizado códec para Bluetooth, es el SBC. Este códec se ha convertido en un estándar porque permite una transferencia relativamente alta de 328 kbps (lo mismo que un MP3 de 320 kbps) y con una eficiencia energética bastante alta. No obstante, la implementación de SBC por parte de los fabricantes difiere mucho de unos a otros, con lo que en muchas ocasiones la tasa de transferencia es menor, más cercana a los 200-250 kbps que a esos teóricos 328 kbps. Además, hay que añadir el hecho que si reproducimos un MP3, ya estamos aplicando una codificación a un archivo previamente ya comprimido, la compresión es doble, con lo que el archivo ha perdido más información.

Lo cierto es que es muy difícil distinguir entre un archivo reproducido sin pérdidas, como el original, de otro comprimido con un códec y con pérdidas, sobre todo si el equipo con el que lo reproduces es un altavoz o auricular de gama baja. Pero en equipos de gama alta sí se puede apreciar una diferencia, y oídos bien entrenados y exigentes con el sonido pueden percibir sutiles diferencias entre uno y otro. Y también hay que tener en cuenta que, ya que compramos un equipo de gama alta, querremos asegurarnos que el audio se reproduce a la máxima calidad posible, precisamente para sacarle partido al equipo en el que hemos invertido tanto.

Códecs Bluetooth

aptX, aptX HD y AAC

aptX es un códec más avanzado que SBC. aptX transfiere el sonido a una tasa de bitrate de 352 kbps para archivos de 16-bits y 44.1 kHz, con un ratio de compresión de 4:1 respecto al archivo original y con una calidad equivalente a la de un MP3 de máxima calidad. No obstante, el secreto de aptX está en su algoritmo de compresión, basado en ADPCM (adaptive differential pulse-code modulation). Sin entrar en detalles técnicos, este sistema es más eficaz, logrando una menor compresión pero manteniendo el mismo tamaño de archivo.

aptX también viene a mejorar uno de los problemas inherentes al audio transmitido por Bluetooth, que es la latencia. La latencia es el retardo entre el momento que la señal llega al reproductor y lo que tardas en oír ese audio. Al escuchar música la latencia no supone ningún problema, pero a la hora de ver vídeo sí es importante porque se aprecia un retardo entre la imagen y el audio, notándose sobre todo en los diálogos.

aptX HD es la nueva versión de este códec. Este formato añade mayor profundidad de bits y está pensado para el audio HD, con archivos de 24-bits y 48 kHz y una tasa máxima de transferencia de 576 kbps.

Al oír hablar de códecs Bluetooth es probable que hayas escuchado también sobre el AAC. Este códec ha sido creado por Apple para sus iPod y iPhones, y en estos dispositivos es el único códec disponible, junto al SBC. AAC permite una tasa de transferencia de 250 kbps, pero lo bueno de este códec es que su algoritmo de compresión es más eficiente que SBC y está a la par que aptX, con lo que nuevamente consigue una mejor calidad sin aumentar el tamaño del archivo. Una cosa buena de AAC es que los archivos que se descargan desde iTunes ya están codificados en AAC, con lo que al reproducirlos en un altavoz o auricular compatible no se realiza una segunda compresión.

LDAC: cada vez más cerca del audio sin pérdidas

Uno de los últimos códecs ha llegado de la mano de Sony. Es el LDAC, un códec que permite una transferencia máxima de 990 Kbps, el triple respecto a aptX y el doble de aptX HD. Por si fuera poco, LDAC puede trabajar con una frecuencia de muestreo de 94 kHz y una profundidad de 24-bits, todo ello pensando en el audio de alta resolución, del que precisamente Sony ha hecho una apuesta muy fuerte.

Las ventajas de LDAC son evidentes, y acercan el audio por Bluetooth a la calidad de un CD y una codificación sin pérdidas. Aunque con LDAC sigue habiendo compresión, esta es tan mínima que resulta inapreciable incluso para oídos entrenados, y por ello LDAC ha sido acogido con los brazos abiertos en el mundo audiófilo.

LDAC ha sido una tecnología propietaria y exclusiva de Sony hasta hace muy poco, pero recientemente llegó a un acuerdo con Google para que todos los dispositivos Android, a partir de su versión 8.0 “Oreo”, incluyan el códec LDAC. No obstante, sigue siendo imprescindible que el auricular o altavoz Bluetooth en cuestión sea compatible con LDAC, y de momento los únicos productos de este tipo en el mercado son los de Sony. Es de esperar que con la venta de la licencia a Android, se vean cada vez más productos con LDAC fuera del catálogo de Sony.

Bluetooth 5, el futuro

A todo esto, con la llegada del nuevo estándar Bluetooth en su versión 5.0, se espera que se acaben todos estos problemas. La nueva versión Bluetooth promete el doble de velocidad de transmisión de datos y un ancho de banda ocho veces mayor que las versiones anteriores. Esto en teoría debería ofrecernos una calidad de audio como la de un CD, con un audio sin pérdidas y sin compresión.

El problema es que Bluetooth 5 se está implementando poco a poco y tardará aún en llegar, y aún más en estandarizarse. Así que aún nos quedan al menos un par de años usando los códecs de los que te he hablado en este artículo.

Mi consejo al respecto es que no te rompas mucho la cabeza al comprar un auricular o un altavoz Bluetooth. Si tu dispositivo es Apple, procura que el altavoz sea compatible con AAC, y si vas a comprar un altavoz de gama alta, lo ideal es que tenga como mínimo aptX.